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Villa Rafaela, en Arganda (foto: Diario de Arganda)

Villa Rafaela, en Arganda (foto: Diario de Arganda)

Situada en pleno corazón de Arganda, a pocos metros del centro del municipio, la Villa Rafaela (conocida también durante mucho tiempo como Casa del Reloj) es uno de los edificios más emblemáticos y singulares de la arquitectura civil argandeña.

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La fecha oficial de construcción, tal y como recoge el archivo histórico de la ciudad y numerosa bibliografía en la que aparecen referencias a este inmueble, es 1914, año que aparece también grabado en la fachada.

Su construcción se atribuye a Ignacio del Castillo y Miguel, vecino en aquel entonces de Madrid y nacido en Bernardos (Segovia) que, según estas publicaciones, construyó esta representativa villa en honor a su esposa, Rafaela, dándole su nombre a una vivienda que durante mucho tiempo fue símbolo y lugar de encuentro tanto de la alta sociedad de la época como de los vecinos y vecinas que la elegían como lugar de referencia.

No obstante, la placa ubicada en el hall recoge una inscripción que arroja ciertas dudas sobre el origen de este inmueble, ya que en ella se consigna que el edificio “fue construido en 1904 por Juan Manuel Sánchez, vecino de Arganda”, una duda que aviva la Dirección General del Catastro, donde consta el año 1900 como fecha oficial de construcción de este inmueble.

Villa Rafaela, en Arganda (foto: Diario de Arganda)

Villa Rafaela, en Arganda (foto: Diario de Arganda)

Sus orígenes

Siguiendo la tesis del Archivo Municipal, la Villa Rafaela es obra de Ignacio del Castillo, quien trabajaba como agente ejecutivo de recaudaciones.

En 1914, tal y como consta en la documentación que obra en poder del Archivo, se encontraba en Arganda haciendo gestiones para llevar a cabo la obra de la casa. Un año más tarde, en 1915, la Corporación municipal aprobó en la sesión del 1 de mayo, para el Catastro Urbano, las altas de varias fincas urbanas de nueva construcción, entre las que se incluía la vivienda de Ignacio del Castillo.

El edificio situado en el número 2 de la avenida del Ejército es un imponente edificio de tres plantas y sótano concebido en su origen como casa de descanso. Hasta finales de los años 20, funcionó como segunda residencia para sus moradores de clase acomodada, con elementos como chimeneas de piedra labrada en todas las habitaciones, jardines con estanque y un balcón cubierto con una estructura de forja. A partir de esa fecha, se convertiría en una casa de labor y agrícola.

Patio y piscina de la casa. Año 1960. Pintura de José Carralero (foto: Ayuntamiento de Arganda del Rey)

Durante los años 20 y 30, la Villa Rafaela de Arganda era conocida también como Casa del Reloj, debido a un reloj de banderola similar a los que se utilizaban en las estaciones ferroviarias que se situaba en el ángulo superior derecho de la fachada principal.

La Casa del Reloj era muy popular en la ciudad, ya que era el lugar elegido por las parejas y las jóvenes argandeñas para citarse y bajar acompañadas a la estación del tren, dado que en esa época no existían otras edificaciones más allá de la casa. El reloj fue desmantelado entre los años 1934 y 1935.

La vivienda, que en sus inicios era de color gris con el zócalo y los sillares de las esquinas en blanco, es una obra arquitectónica singular que seguía el modelo de otra vivienda de la misma calle, actualmente desaparecida, y conocida como «El Hotel», una construcción en ladrillo visto con balcones en las ventanas, un balcón-mirador cubierto en el centro de la fachada y una terraza en la tercera planta que seguía el modelo de construcción de vivienda urbana madrileña de fines del siglo XIX y comienzos del XX.

La fachada principal se distribuye mediante grandes ventanas ordenadas respecto a la puerta central. La decoración se concentra en los dinteles de las ventanas, en las impostas que sostienen los balcones, en la tarja sobre la puerta de entrada, muy del gusto de la época y en la reja de las ventanas y los balcones. En origen, el balcón central estaba cubierto por una reja de forja acristalada. A la izquierda de la fachada había un portalón que tenía acceso al patio de labor desde la avenida del Ejército.

Villa Rafaela, en Arganda (foto: Diario de Arganda)

Villa Rafaela, en Arganda (foto: Diario de Arganda)

La casa que construyó Ignacio del Castillo estaba dividida en tres plantas y sótano, y contaba con un gran patio con jardín en la parte posterior que llegaba hasta la calle de la Misericordia. En el interior estaba organizada por un recibidor, habitaciones, comedor, salón, dos cocinas, dos baños y terraza. Asimismo, el tercer piso de la casa lo formaba una sala con ventanas a los lados y una amplia terraza sobre la fachada principal, elemento singular de la arquitectura argandeña de la época.

En origen, el muro perimetral de la terraza era de piedra labrada, pero en la década de los 60 tuvo que ser sustituido porque la piedra era muy pesada y estaba agrietando la fachada y el interior de la casa. Existe un lienzo de Iracheta del año 1963, propiedad de la familia Sánchez Milano, que representa la avenida del Ejército y la casa, y en él que se aprecian no sólo el mirador de forja, sino también el muro de piedra labrada de la terraza.

Cambio de propietario

A finales de los años 20, la villa se puso a la venta por una cantidad de 14.000 pesetas. Gregorio Milano, vecino de Arganda, la adquirió para su hija Encarnación Milano Riaza, casada con Juan Manuel Sánchez, quien la eligió porque contaba con agua corriente y dos baños. La pareja realizó la primera modificación significativa de la vivienda, que encargaron al arquitecto que había decorado el cine de la Plazuela de la Cruz.

En la obra se desmantelaron todas las chimeneas, salvo la ubicada en la habitación principal de la segunda planta que daba al mirador de forja. Se instaló calefacción en toda la casa, se decoraron las habitaciones con papeles pintados y se construyó una bodega, situando el lagar y el cocedero en el patio y la cueva con tinajas de barro en el sótano de la vivienda.

La vivienda de la familia Sánchez Milano estaba decorada con muebles y pinturas antiguas, algunas con una antigüedad de más de 200 años. El jardín era grande, llegaba hasta la calle Misericordia y tenía numerosos árboles, plantas y flores, y una piscina que en origen había sido un estanque.

Al final del patio estaban las dependencias agrícolas: la cuadra, los corrales, el lagar, el cocedero, la huerta, un cuarto para aceite y un lavadero pintado de azul que recordaba a una pagoda oriental.

Durante la Guerra Civil estuvo ocupada por los militares quienes apenas ocasionaron daños materiales al edificio. Terminada la guerra, la familia Sánchez Milano volvió a ocupar la casa, y fue entonces, en la década de 1940, cuando se celebraron numerosos festivales taurinos benéficos para los que la ciudad contó con la participación de la familia Bienvenida, y en el año 1944, con la presencia del famoso torero Manolete. Todos ellos fueron invitados por Juan Manuel Sánchez y su familia a la casa en cada una de sus visitas a Arganda.

Vista aérea de la casa y la bodega en 1984 (foto: Ayuntamiento de Arganda del Rey)

Vista aérea de la casa y la bodega en 1984 (foto: Ayuntamiento de Arganda del Rey)

Bodegas

En el año 1963 la familia remodeló nuevamente la villa, centrando las obras en la rehabilitación de la fachada. Entonces se desmanteló el mirador de forja, la barandilla de piedra labrada de la terraza, se quitaron las molduras y adornos de la parte superior de las ventanas y se cambió por primera vez el color original de la casa sustituyéndolo por el ocre. Posteriormente, a comienzos de la década de los 90, se acometió una nueva reforma en la casa y fue cuando se pintó por primera vez de color rosa.

La casa tenía una importante bodega donde elaboraban vino que se distribuía no sólo en Madrid, sino también en otras provincias como Segovia y Bilbao.

Después de muerte de Juan Manuel Sánchez, su hijo se hizo cargo del negocio familiar y construyó, al final del patio, en la parte donde estaban los corrales, unas instalaciones más grandes y modernas, en las que sustituyó las tinajas de barro tradicionales por modernos conos de hormigón e inició el proceso de embotellado del vino con la marca JMS (Juan Manuel Sánchez). Contrató a José Aguado para la ejecución de las obras.

Entonces, la bodega se convirtió en una de las más grandes de Arganda, con una importante producción vinícola que traspasó nuestras fronteras, llegando a exportar vino a Francia y Alemania.

Comida en la casa con la familia Bienvenida en 1944 (foto: Ayuntamiento de Arganda del Rey)

Comida en la casa con la familia Bienvenida en 1944 (foto: Ayuntamiento de Arganda del Rey)

En 1987 la casa pasó a ser propiedad municipal, comenzándose las obras de remodelación en el año 1988. Un año más tarde se inauguró como Centro Municipal de Servicios Sociales «Dolores Ibárruri». En 1997 volvió a remodelarse con nuevas obras al instalarse en la primera planta la policía Local y en la segunda, el Servicio de Salud Mental y Toxicomanías. Ya en el año 2000, el edificio sufrió nuevas obras, convirtiéndose en Casa del a Juventud y en Casa de la Mujer y, posteriormente, fue sede de la Fundación Este.

Actualmente acoge las concejalías de Salud, de Igualdad y Diversidad y de Consumo, así como la Unidad del Menor de la Policía Local de Arganda.

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