Una veintena de vecinos y vecinas de Arganda del Rey han presentado denuncia ante la Guardia Civil por presunta estafa cometida por la joyería Monje, ubicada hasta hace pocas fechas en la localidad.
Los afectados aseguran haber dejado relojes, cadenas, anillos y otras joyas en el establecimiento para su reparación o limpieza, y no haberlos recuperado pese al paso de los meses y a las múltiples reclamaciones realizadas.
Según se recoge en varias diligencias de la Guardia Civil, a las que ha tenido acceso Diario de Arganda, algunos de estos clientes entregaron sus pertenencias hace más de un año en este establecimiento.
A partir de ese momento, comenzaron a recibir excusas y justificaciones sobre demoras en los talleres, envíos a otras ciudades o supuestas reparaciones en curso.
Sin embargo, las piezas nunca fueron devueltas y, finalmente, el establecimiento cerró sus puertas de forma repentina, lo que despertó la indignación de estos vecinos.
Desde entonces, el número de denuncias ha ido creciendo y, según los propios afectados, ya serían al menos 23 las personas que han formalizado su reclamación ante la Guardia Civil de Arganda del Rey.
En una de las denuncias, una mujer relata cómo entregó una cadena de oro valorada en más de 2.000 euros el 11 de septiembre de 2024 en esta joyería.
Tras varios meses de espera, y después de numerosos intentos de contacto, el establecimiento cerró sin previo aviso. La denunciante asegura que, incluso tras enviarle una hoja de reclamaciones, no ha obtenido respuesta ni la devolución de su cadena.
Otro de los casos afecta a un reloj de alta gama de la marca Universal Geneve, también entregado en septiembre de ese mismo año y con un valor superior a los 3.200 euros. En este caso, el perjudicado ha aportado a la Guardia Civil conversaciones de WhatsApp con el joyero, fotografías y copia del recibo de entrega.
Al no obtener respuesta del responsable de la joyería, los afectados han optado por organizarse mediante un grupo de WhatsApp en el que comparten documentación, recibos, hojas de reclamación, imágenes y experiencias. El objetivo es dar visibilidad al caso y facilitar la localización de otros posibles damnificados que aún no hayan presentado denuncia.
Mas casos
Entre los últimos testimonios recopilados por este diario digital figura el de una persona que dejó en esta joyería un reloj de la marca Dogma valorado en más de 10.500 euros, cuyo valor se justificaba no solo por su exclusividad, sino también por el precio actual del oro.
Según su declaración, tras entregar la pieza en enero de 2025 para su reparación, comenzó a recibir múltiples excusas y demoras, hasta que el establecimiento cerró sin haberle devuelto la pieza. La denunciante llegó a formalizar varias reclamaciones, sin suerte.
En otro de los casos, una familia denunció la pérdida de un reloj de oro marca Cyma, entregado en noviembre de 2024 con el objetivo de sustituir un cristal dañado.
El propietario fue informado de que la reparación requeriría al menos dos meses, ya que supuestamente debía enviarse a Madrid. Sin embargo, tras numerosas visitas, nunca recibió el artículo de vuelta.
El afectado relata que el vendedor alegó problemas técnicos, como la rotura de las llaves de la caja fuerte donde se encontraba guardado el reloj. A día de hoy, no ha sido devuelto ni se ha ofrecido compensación alguna por una pieza valorada en unos 4.000 euros.
«Cada cliente tendrá lo que le pertenece»
En declaraciones exclusivas a Diario de Arganda, el propietario del establecimiento, A. M., ha manifestado que su intención es resolver todas las incidencias, aunque admite que el proceso puede prolongarse: “Cada cliente va a tener lo que le pertenece, tarde más o menos. Me costará, pero todos tendrán lo que les pertenece”, asegura.
Según su versión, parte de los retrasos se deben a problemas con proveedores: “Si no les pagas, no te devuelven el género que les has dado para arreglar o reparar, y han tardado mucho”. En este sentido, asegura estar haciendo todo lo posible para subsanar la situación: “Estoy trabajando para solucionarlo todo. Sea en un mes, un año o dos, pero lo tendrán”, esgrime.
El responsable del negocio también afirma haber sido víctima de impagos y engaños por parte de terceros: “Cuando cerré la tienda, a mí me debían entre 5.000 y 6.000 euros. Algunos me decían que me lo irían pagando, venían un mes y luego no aparecían en cuatro”, señala.
Por último, A.M. denuncia haber recibido amenazas y asegura que actuará legalmente contra quienes, a su juicio, se estén aprovechando de la situación.
“Estoy sufriendo amenazas de todo tipo. También digo que más de uno y de dos de los que denuncian se quieren aprovechar. Pero yo también denunciaré», explica.
«Con algunos clientes voy hablando, si no quieren el género les compenso económicamente, pagándoles mes a mes todo lo que vaya pudiendo, y lo tendrán tarde o temprano. Como te he dicho, uno se equivoca en la vida. Yo me he equivocado, me han engañado, me han hecho de todo, lo he pagado y lo estoy pagando», lamenta.








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