Hace unos 400 000 años, en lo que hoy conocemos como Arganda del Rey, un gigantesco elefante prehistórico de la especie Elephas antiquus (o Palaeoloxodon antiquus) se desplomó en la orilla de un curso de agua.
A su alrededor, una comunidad de homínidos primitivos —posiblemente Homo heidelbergensis— supo aprovechar el cadáver de este coloso para extraer carne, vísceras y recursos fundamentales para su subsistencia.
Lo que entonces fue un episodio cotidiano en la lucha por la vida ha devenido hoy en una de las evidencias más relevantes de la prehistoria en la Comunidad de Madrid. Ese elefante fue bautizado como “Miguelito”.
El hallazgo
El hallazgo se produjo en los años 70 en el yacimiento de Áridos II, dentro del valle del río Jarama, un enclave de altísimo valor arqueológico en Arganda del Rey.
Este espacio forma parte de una secuencia de terrazas fluviales cuaternarias, y fue excavado por equipos científicos que, desde entonces, han documentado una de las pocas ocasiones en que un fósil animal aparece asociado directamente a herramientas humanas del modo técnico achelense, según constatan documentos del Ayuntamiento de Arganda y del propio Museo Arqueológico Regional.
Miguelito era un macho adulto de unos 40 años de edad aproximadamente, que medía más de 4,5 metros de altura y pesaba unos 5 000 kilos.
Su esqueleto apareció articulado y con marcas claras de actividad antrópica: cortes en los huesos, signos de extracción de órganos y restos líricos dispersos que apuntan a un aprovechamiento sistemático del animal, todo ello en un contexto no alterado por el paso del tiempo ni por procesos postdeposicionales.
La conservación in situ de este fósil permitió a los investigadores reconstruir un episodio casi cinematográfico de la vida humana en el Pleistoceno medio.
Así, junto a Miguelito se encontraron más de 350 objetos líticos —hendedores, raederas, bifaces o núcleos— elaborados en sílex y cuarcita.
Estas herramientas muestran una notable capacidad técnica por parte de los homínidos, que fueron capaces de planificar el procesamiento de una pieza de caza de tal envergadura.
Para los expertos del Museo Arqueológico Regional, estos hallazgos revelan el uso colectivo y coordinado de estrategias de subsistencia, así como una posible competencia con carnívoros de gran tamaño por el acceso a la carroña.
Conservación en el Museo Arqueológico de Alcalá
Miguelito se convirtió en símbolo de esa primera conexión entre el hombre y la megafauna en Madrid.
Sus restos se conservan actualmente en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, entidad dependiente de la Comunidad de Madrid.

Allí ha formado parte de exposiciones temáticas como “Bifaces y elefantes. Los primeros habitantes de Madrid” (2002), donde los visitantes pueden contemplar no solo su esqueleto sino también el contexto cultural de aquellos primeros madrileños.
Según datos publicados por el propio Archivo del Ayuntamiento de Arganda del Rey, el yacimiento de Áridos representa uno de los conjuntos achelenses mejor conservados de Europa.
A ello se suma el valor científico de haber documentado una secuencia cronológica ininterrumpida en el eje Jarama-Manzanares, fundamental para entender la ocupación humana de la Meseta Sur y su evolución tecnológica y social.
Hoy, más de 400.000 años después, Miguelito sigue contando historias. Historias de supervivencia, de ingenio y de una relación simbiótica entre el ser humano y la naturaleza. Arganda del Rey, al conservar esta memoria fósil, se posiciona como un enclave privilegiado del patrimonio arqueológico regional y nacional.








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