En pleno término de Arganda del Rey, oculto entre las tierras arcillosas de Valtierra, se hallaba semioculto un manantial de aguas medicinales cuyo pasado se remonta a tiempos inmemoriales.
Conocido como el Salobre de Valtierra, este enclave histórico fue mencionado en el Boletín de la Real Academia de la Historia en 1891 por el investigador Alfonso Benito Alfaro, quien documentó su importancia y posibles conexiones con la época romana.
El manantial, ubicado a la derecha del camino que conducía a la antigua ermita de Valtierra, destacaba por sus aguas con alto contenido en sulfatos, cloruros, sales alcalinas y ácidos sulfhídrico y carbónico.
Estas propiedades químicas le conferían un carácter medicinal, lo que sugiere que pudo haber sido utilizado desde tiempos remotos para tratamientos terapéuticos.
Los análisis químicos realizados por el investigador Vera López en el siglo XIX revelaron la presencia de minerales como sulfato de cal, sulfato de magnesia y cloruro de calcio, además de componentes orgánicos que pudieron haber contribuido a su fama como fuente de bienestar.
Vinculación con el pasado romano y prerromano
Uno de los aspectos más intrigantes del Salobre de Valtierra es la posible relación con las prácticas religiosas y curativas de la época romana e incluso anteriores.
En la zona se halló un ara votiva, un altar dedicado a deidades protectoras de las aguas, lo que refuerza la hipótesis de que el manantial pudo haber sido un lugar de culto.
Ceán Bermúdez, en su ‘Sumario de las antigüedades romanas que hay en España’ (1832), señaló que esta piedra con inscripciones latinas se conservaba en la iglesia parroquial de Arganda, utilizada como peana para la pila de agua bendita.
Sin embargo, con las remodelaciones del templo, la ubicación de este vestigio quedó en el misterio. Algunos indicios sugieren que podría haber sido integrada en alguna parte de la estructura actual de la iglesia.
Un legado en peligro de olvido
El manantial, que antaño debió de ser un punto de interés para los habitantes de la región, cayó prácticamente olvidado.
La erosión y el paso del tiempo deterioraron su depósito, una estructura rectangular de unos 6 metros de largo por 3 de ancho, que a primera vista parecía una simple excavación para recoger agua de riego, pero que en realidad ocultaba restos de una antigua construcción, según el citado texto del siglo XIX.
El estudio de Alfonso Benito Alfaro pone en valor la importancia del Salobre de Valtierra como un testimonio de la historia de Arganda del Rey.
La posibilidad de que este manantial haya sido un centro de culto y sanación en tiempos romanos invita a reflexionar sobre la necesidad de preservar y estudiar estos vestigios antes de que desaparezcan por completo.
En el libro ‘Arganda del Rey: historia y patrimonio’ (2018) se menciona la existencia de rutas de senderismo que incluyen este enclave histórico, lo que podría fomentar el turismo cultural y natural en la región.
«En relación a la salud se contaba tradicionalmente que en el despoblado de Valtierra había una estación de aguas medicinales, se conocía con el nombre de Salobre de Valtierra y aseguraban daban un buen resultado para ciertas erupciones cutáneas, eczemas, acné e infecciones gastrointestinales», recoge el texto
Además, el Ayuntamiento ha realizado esfuerzos para recuperar otros espacios históricos, lo que podría servir de modelo para la revitalización de la zona de Valtierra.
El Salobre de Valtierra es un ejemplo de cómo el paisaje de Arganda del Rey encierra secretos que conectan con el pasado.
Las antiguas aguas medicinales, las inscripciones romanas y la memoria de sus usos terapéuticos conforman una historia que merece ser recuperada y protegida.








0 comentarios