Arganda del Rey ha registrado en 2024 su tasa bruta de natalidad más baja de los últimos 10 años, con 6,81 nacimientos por cada mil habitantes, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Esta cifra representa un descenso del 10,4% respecto a 2023, cuando la tasa fue de 7,60, y confirma una tendencia regresiva que lleva prolongándose desde hace más de una década.
Así, en 2015, la tasa se situaba en 11,48 nacimientos por mil habitantes. Desde entonces, la cifra ha ido disminuyendo cada año hasta llegar al dato actual, lo que implica una caída acumulada de más del 40%, una evolución que pone de manifiesto una transformación demográfica profunda y sostenida en el municipio.
La tendencia descendente en la natalidad no es exclusiva de Arganda, aunque sí especialmente acentuada.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), de los 19 municipios analizados de la Comunidad de Madrid de más de 50.000 habitantes, 13 de ellos han registrado descensos en su tasa bruta de natalidad en 2024 respecto a 2023, mientras que solo seis han experimentado subidas.
Entre las localidades donde más ha caído la natalidad destaca Boadilla del Monte, con una bajada del 10,95%, seguida muy de cerca por Arganda del Rey, que se desploma un 10,39% respecto al año anterior.
También presentan retrocesos importantes Collado Villalba (–9,81%), Las Rozas de Madrid (–6,46%), Coslada (–6,15%) y San Sebastián de los Reyes (–6,02%). Otras ciudades como Pozuelo de Alarcón, Parla, Leganés, Alcorcón, Alcobendas o Alcalá de Henares también experimentan caídas más moderadas, por debajo del 5%.
En el lado opuesto, Colmenar Viejo lidera el aumento de nacimientos en relación con su población, con una subida del 5,44%, seguida de Torrejón de Ardoz (+2,62%), Valdemoro (+2,47%), Rivas Vaciamadrid (+1,30%), Madrid capital (+0,53%) y Getafe (+0,13%).
Esta diferencia evidencia un patrón desigual en el comportamiento demográfico del territorio, en el que algunos municipios han logrado sostener mejor sus niveles de natalidad pese a las dificultades económicas y sociales del contexto actual.
Los expertos señalan entre las posibles causas de esta evolución factores como el encarecimiento del acceso a la vivienda, la precariedad laboral, la falta de conciliación entre vida familiar y profesional, así como el retraso en la edad para formar una familia.
Estos elementos han provocado que muchas personas opten por posponer o renunciar a la maternidad y paternidad, afectando directamente a los índices de natalidad.








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