Las mascotas forman parte de la vida diaria de muchos hogares de Arganda del Rey. Sin embargo, su presencia en el espacio público implica también una serie de responsabilidades que a menudo no se cumplen como debieran.
Uno de los hábitos más molestos para vecinos y comerciantes es la micción de perros en elementos del entorno urbano como farolas, bancos o fachadas de edificios.
La normativa municipal prohíbe expresamente que los animales orinen sobre mobiliario urbano, entradas de portales o zonas de tránsito peatonal. Se trata de una medida incluida en la Ordenanza Reguladora de la Tenencia de Perros y Otros Animales Domésticos, en vigor desde su reciente modificación.
Lejos de tratarse de una cuestión menor, estas micciones no solo afectan a la estética de las calles, sino que generan olores persistentes y manchas que resultan difíciles de eliminar, sobre todo en edificios o locales comerciales con alta afluencia de paso.
A esto se suma el deterioro de elementos metálicos y de piedra, que a medio plazo suponen un coste añadido para las arcas municipales.
Por ello, la ordenanza establece que, en caso de micción, la persona que conduzca al animal está obligada a limpiar inmediatamente la zona afectada.
Y no vale hacerlo de cualquier manera: la limpieza debe realizarse con una disolución compuesta por agua y vinagre común, con una concentración máxima del 50 % de este último. Esta fórmula, sencilla y económica, resulta efectiva sin dañar superficies ni generar efectos nocivos.
El Ayuntamiento advierte además de que está terminantemente prohibido utilizar productos tóxicos como el azufre o similares para limpiar bordillos o zócalos. Estas prácticas, además de ineficaces, representan un riesgo para la salud pública, especialmente para otros animales y niños.
Solo se permite el uso de repelentes registrados y autorizados, cuya composición está validada por las autoridades competentes.
El objetivo no es criminalizar a los propietarios de mascotas, sino garantizar una convivencia armoniosa y respetuosa en los espacios comunes del municipio.
Las quejas vecinales a este respecto en la localidad van en aumento. A pesar de las campañas informativas, aún hay quienes permiten que sus perros orinen en aceras, calles, portales o esquinas sin asumir la responsabilidad de limpiarlo después.
En barrios como el Centro, La Perlita, Los Villares o La Poveda, donde la densidad de población y de animales de compañía es mayor, estas situaciones se repiten con más frecuencia, y no es baladí recordar que es obligación de cada dueño velar por el comportamiento de su mascota y mantener la limpieza de los espacios que comparte con los demás, tanto en lo relativo a las micciones como a las deposiciones caninas
Por ahora, la actuación municipal se centra en la sensibilización y el civismo. No obstante, el incumplimiento reiterado de estas normas puede conllevar sanciones recogidas en la ordenanza de limpieza viaria que pueden alcanzar los 300 euros. Los agentes de Policía Local están facultados para intervenir en caso de infracción.
Con gestos sencillos como llevar una botella con la solución recomendada y evitar zonas sensibles, los propietarios de mascotas pueden contribuir a mantener una ciudad más limpia, amable y respetuosa para todos.








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