La tarde caía este domingo sobre la Plaza de la Constitución mientras los últimos puestos del Mercado Barroco comenzaban a recoger toda su mercancía. Aún resuenan entre las calles del casco histórico las voces de mercaderes, soldados y vecinos amotinados que, durante estos días, devolvieron a Arganda del Rey a aquel lejano 1613 en el que el pueblo se rebeló contra el Duque de Lerma. Familias enteras, niños correteando entre los carretones de los Toros del Duque y vecinos de todas las generaciones despidieron una edición del Motín de Arganda que ya forma parte de la memoria reciente del municipio.
La feria, celebrada desde el viernes 22 hasta este domingo 24 de mayo, ha vuelto a confirmar el arraigo de una fiesta que desde 2025 ostenta el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Regional y que este año ha vivido su edición más ambiciosa y multitudinaria.
Un viernes de apertura entre pendones, libros y rock
El Motín abrió sus puertas el viernes por la tarde con el casco histórico completamente transformado. Desde la Calle Real hasta la Plaza de la Constitución, pasando por la Calle San Juan, el Mercado Barroco comenzó a llenarse desde primera hora de visitantes atraídos por los aromas de los puestos artesanales y el bullicio de las representaciones callejeras. La Feria del Libro compartió protagonismo con la presentación del primer Círculo de Escritores de Arganda, una de las novedades culturales de esta edición.
La Plaza de los Bienvenida volvió a convertirse en uno de los puntos neurálgicos de la programación familiar con la Fan Zone, mientras la Casa del Rey acogía el pasaje interactivo para los más pequeños. Poco después, el desfile de la Guardia del Duque recorrió las calles rumbo a la Plaza de la Constitución entre tambores, antorchas y el aplauso constante de vecinos y visitantes.
Ya entrada la noche, la música tomó el relevo de la historia con el concierto de Los Barones, que puso el broche a una primera jornada marcada por la enorme afluencia de público en todos los rincones del centro.
El sábado en el que Arganda se convirtió en un gran teatro al aire libre
Pero fue el sábado cuando el Motín alcanzó su momento culminante. La mañana comenzó con exhibiciones de combates medievales a cargo de la Asociación Indomitus y con nuevas actividades culturales en torno a Arganda Cervantina, aunque toda la expectación estaba puesta en la gran recreación teatral de la tarde.
A partir de las ocho, Arganda dejó de ser únicamente un escenario para convertirse en una representación viva y coral de su propia historia. Por primera vez, el Motín se expandió a cinco escenarios distintos, enlazando espacios emblemáticos del municipio en un recorrido teatral que atravesó buena parte del corazón urbano. La representación comenzó en la entrada del Auditorio Montserrat Caballé, uno de los nuevos enclaves incorporados este año, continuó en la Fuente Nueva con los sermones del clérigo Lebrero y las lavanderas, y avanzó después hacia la Plaza de la Constitución, donde se desarrollaron algunos de los momentos más intensos de la trama.
Fue precisamente durante ese recorrido cuando una de las grandes novedades visuales de esta edición acaparó buena parte de las miradas: la gigantesca estatua articulada del Motín de Arganda. El imponente autómata, de más de cinco metros de altura, representando al Duque de Lerma, avanzó entre las calles acompañado por soldados, vecinos y actores, convirtiéndose en uno de los elementos más fotografiados y comentados de la recreación. Su presencia, moviéndose lentamente entre la multitud al ritmo de tambores y antorchas, añadió aún más espectacularidad a una representación que ya de por sí desbordo ambiente y participación.
Desde la Plaza de la Constitución, el desfile de antorchas cruzó la Calle San Juan hasta la Plaza de los Bienvenida, donde tuvo lugar el enfrentamiento entre los vecinos amotinados y la guardia del Duque. El recorrido concluyó finalmente en la Plaza de la Amistad entre los Pueblos con el asalto a la Casa del Rey y el tradicional espectáculo de fuego de Drakonia, que volvió a congregar a cientos de personas en uno de los momentos más esperados de la noche.
La representación contó este año con 262 actores voluntarios, la cifra más alta en la historia del Motín, consolidando una apuesta en escena que sigue creciendo tanto en dimensión como en participación vecinal.
Un domingo para las familias
La programación concluyó hoy domingo con una jornada especialmente dedicada al público infantil. Los tradicionales Toros del Duque devolvieron el bullicio a la Plaza de la Constitución con los encierros de carretones, mientras el Mercado Barroco y la Feria del Libro apuraban sus últimas horas entre paseantes y curiosos.
Han pasado ya 32 años desde aquella primera representación de 1994 y el Motín de Arganda continúa creciendo sin perder su esencia: la de un pueblo que convierte su historia en celebración colectiva. Durante tres días, Arganda del Rey no solo recordó su pasado; volvió a vivirlo en sus calles, en sus plazas y en la implicación de cientos de vecinos que, una vez más, hicieron suyo el Motín.
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