Jorge Nacarino es el presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM). Atendió a Diario de Arganda para analizar la realidad del modelo metropolitano de Madrid y sus planes para Arganda del Rey.
¿La FRAVM se lanza a crecer por el sureste?
Siempre hemos sido una entidad regional, pero quizás hemos estado demasiado mirando a la ciudad de Madrid, sabiendo que vivimos en una región donde la capital absorbe mucho, pero sobre todo nos lanzamos a seguir creciendo en los municipios de la comunidad de Madrid y muy especialmente los de la primera y la segunda metropolitana, muy vinculada a esa idea, esa idea de que esa región, de que el futuro de esta comunidad pasa por ese desarrollo metropolitano y porque ese desarrollo metropolitano sea de otro modo al que nos quieren plantear. Al avanzar hacia los municipios, la identidad y el sentimiento de pertenencia es muy fuerte. Es muy fácil, si se trabaja bien, generar el tejido comunitario. Hay que entender cuáles son los nexos que articulan cada comunidad y entender cuáles hay que potenciar y cuáles, rehabilitar. En espacio metropolitano, evidentemente, cuesta porque los lazos y los vínculos son distintos, pero el movimiento vecinal no sólo tiene un carácter reivindicativo, sino de carácter cultural, social y deportivo. Estamos estudiando cómo trabajar con esas identidades consolidadas y unirnos por diferentes vías en el mismo movimiento.

El sureste es la última zona agrícola cercana a Madrid ¿Qué propuestas hacen respecto a este sector?
Es una realidad económica que no hemos trabajado de manera suficiente. La industria la tenemos mucho más desarrollada. Falta esa mirada y es algo que queremos debatir dentro de ese modelo de desarrollo con los municipios de esa corona de la que estamos hablando. Es más, conocemos mucho más la actividad primaria que se hace en el norte, en zonas más alejadas, que en estos municpios. Son realidades que debemos entender cómo deben encajar en ese sistema.
¿Las necesidades son distintas en esos espacios que en Madrid ciudad?
Seguramente, en algunos municipios, por ejemplo, Arganda, son distintas algunas necesidades porque hay zonas muy consolidadas pero luego hay otras que pueden ser comunes a otras zonas de la región, por el urbanismo, las necesidades de movilidad o los problemas sociales que pueden tener sus vecinos. Por ejemplo, las necesidades de vivienda de un joven de Rivas, de Arganda y de Madrid son similares.

En Arganda, ¿tienen previsto reunirse con el alcalde?
Si nos lo permite la agenda, al menos, en este primer semestre, si no con todos, nos gustaría reunirnos con todos los alcaldes de la primera y segunda corona metropolitana para tener una primera normalidad institucional donde poder dialogar.
¿Qué les trasladan las asociaciones de Arganda con respecto a su municipio?
Existen las quejas respecto a la actividad del hospital y los problemas de movilidad. En este proceso tenemos que abordar con ellas la situación que perciben a nivel municipal.
Se está comenzando o se está volviendo a hablar de Madrid como metrópolis, desde la política, desde el mundo empresarial y desde la sociedad civil.
Sí, pero con matices. La diferencia no es tanto cuál es el límite del anillo metropolitano, que seguramente abarca hasta una segunda capa de municipios como podría ser Arganda del Rey, en el eje de la A-3. El debate está en el modelo de desarrollo en que se basa esa estrategia metropolitana. Parece que la idea del Gobierno regional es un Madrid DF como gran motor económico del conjunto del país, con una gran región metropolitana de siete millones de habitantes, con un gran crecimiento expansivo, liberado y conectivo hasta esa segunda corona. El objetivo perverso podríamos pensar que es que determinados grupos sociales que hoy están ocupando esa primera periferia que puede estar más allá del entorno M-30 deben desplazarse a otros lugares y otras poblaciones con otros niveles económicos sean las que habiten la ciudad con un modelo que algunos están soñando.

Esa es la ciudad escaparate.
Eso es. Una ciudad escaparate en el centro, una expansión de la ciudad hacia los extremos y unos trabajadores que dan cobertura a los servicios de la ciudad que tienen que vivir a 50 kilómetros y desplazarse hasta allí. Un modelo como el gran Londres. Ese modelo se basa en dos modelos de desarrollo capitalista, por así decirlo, de atracción de capitales. Uno evidentemente son capitales especulativos como los fondos de inversión o los fondos buitre, como queramos llamarlo, y luego, por otro lado, lo que se podría llamar una especie de capitalismo extractivo que es ese modelo de empresas que están tan vinculadas a la privatización de servicios públicos como tenemos en Madrid, las empresas de Sanidad o determinada prestación de servicios. Hay un modelo que parece ser que lo que quiere es apostar por ese modelo de desarrollo económico basado en esos dos en esos dos focos. El problema está en que en este modelo que parece que se puede implantar, las personas aparecen simplemente como un dato más dentro de un programa de cálculo de rentabilidades. Las personas somos un simple actor más dentro de ese modelo.
¿Y qué proponen ustedes?
Lo que nosotros planteamos es establecer un modelo de desarrollo distinto para esa región metropolitana pero basado en la cooperación entre las diferentes administraciones para intentar entre todos trabajar evidentemente por el desarrollo de esa región metropolitana pero centrada también la necesidad de la gente. Nosotros lo que queremos es que las personas no sean un actor más, sino todo lo contrario, sino que sean los protagonistas de ese modo de desarrollo y que, evidentemente, tiene que darse ese debate sobre esa necesidad metropolitana porque Madrid tiene que cooperar. Tenemos que acabar con ese modelo en que muchos municipios han crecido y han establecido sus planes de desarrollo tanto a nivel urbanístico, residencial, industrial y comercial, casi casi de espaldas al municipio al lado, sin una parte de cooperación. No hay planes, por ejemplo, de promoción del empleo entre municipios vecinos, lo que provoca situaciones sin sentido. En materia de movilidad, aunque tengamos un consorcio regional de transporte, tampoco hay una política en ese sentido perfectamente equilibrada que aborde muchos problemas de movilidad radiales que tenemos en la región. No hablemos de servicios sociales. A la gente que tiene mayor necesidad de atención en materia de servicios sociales le da igual los límites del municipio vecino, siempre que le solventen el problema. Ese tipo de necesidad de establecer unas políticas de cooperación sí que creemos que existe, tendría que estar encima de la mesa. En Madrid, no hemos tenido una estrategia metropolitana impulsada desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid desde el año 1995, la época en la que Eduardo Mangada estaba como consejero de Ordenación del Territorio.

30 años.
Ha llovido bastante desde entonces. Hemos visto cómo la ciudad de Madrid ha tenido un crecimiento expansivo que ha llegado a sus límites. La reserva de suelo de la capital está completamente agotada y ha crecido de espaldas al resto de municipios, incluso a veces colocando aquellos elementos más perjudiciales de la propia ciudad de cara a esos otros municipios. Por ejemplo, Valdemingómez en Vallecas o Mad Cool en Villaverde. Ni siquiera se tienen en cuenta las cuestiones metropolitanas a la hora de diseñar y proyectar la toma de este tipo de decisiones.
Otros modelos metropolitanos muy liberalizados, que son los estadounidenses, apuestan por un planteamiento contrario al que dice que lleva Londres. Un centro de ciudad muy deprimido y un anillo metropolitano con un nivel económico mucho más elevado.
Eso se produce más en el norte de la ciudad. Existe una barrera evidente entre el norte y el sur el este y el oeste. La diagonal de Madrid es meridianamente clara. También ocurre a nivel regional, cuando están llevando industria audiovisual, militar y de alta tecnología a municipios como Tres Cantos y las plantas logísticas y la industria de mala calidad se lleva más al sur. Creo que el modelo al que vamos es un centro de la ciudad muy terciarizado, apostando por el turismo, y con un desarrollo hacia el norte donde dirigimos todo el tejido empresarial y económico de alto nivel y un sur donde colocamos lo que no nos gusta tanto como un trastero.

En el eje de la A-3 hay dos infraestructuras estratégicas que son Valdemingómez y el eje logístico. El arco de la A-3 va a convertirse en el eje logístico de la región. ¿Permite modernizar el sureste o consolida la diagonal de la desigualdad?
Depende con qué se acompañe. Si apostamos por construir meras instalaciones y creamos una industria de baja calidad, entonces, sí se consolidará. Si aprovechamos, no sólo el eje A-3, sino todas las oportunidades secundarias de la región dentro del futuro recorrido logístico y ferroviario, incluyendo al sur de la Comunidad, el sureste puede ser un acicate para la reindustrialización de Madrid.








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