El Ministerio para la Transición Ecológica ha emitido la Declaración de Impacto Ambiental favorable para el proyecto de adecuación de 67 kilómetros de la autovía A3, desde la M-30 en Madrid hasta el límite con la provincia de Cuenca.
El plan, que afectará a siete municipios madrileños, incluye la adición de carriles, la rectificación de curvas peligrosas y una nueva variante en Fuentidueña de Tajo.
Arganda del Rey será uno de los puntos clave de la actuación, con la implantación de un tercer y hasta un cuarto carril para mejorar la fluidez del tráfico.
El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado la resolución de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental que da el visto bueno, con un detallado plan de medidas condicionantes, al anteproyecto de “Adecuación, reforma y conservación del corredor del levante. Autovía A-3. Tramo: Madrid (M30)-L.P. Cuenca”.
Este ambicioso proyecto, promovido por el Ministerio de Transportes, tiene como objetivo principal mejorar la seguridad vial, los niveles de servicio y la conectividad de la autovía, adaptándola a la normativa vigente.
Las actuaciones se extenderán a lo largo de 67 kilómetros, desde el punto kilométrico 3+800 hasta el 70+700, y afectarán a los términos municipales de Madrid, Rivas-Vaciamadrid, Arganda del Rey, Perales de Tajuña, Villarejo de Salvanés, Fuentidueña de Tajo y Estremera.
Para organizar la magnitud de la obra, el proyecto se ha dividido en 15 tramos de mejora, que combinan ampliaciones de la plataforma actual con una variante de nuevo trazado.
Las actuaciones clave en Arganda del Rey y su entorno
Arganda del Rey, uno de los municipios con mayor concentración de población en el recorrido, será protagonista de una de las intervenciones más significativas del proyecto.
Las obras se concentran principalmente en el tramo de mejora 4 (del p.k. 14+800 al p.k. 26+300), que atraviesa parte de su término municipal y el de Rivas-Vaciamadrid.
Las principales mejoras en esta zona incluyen:
• Adición de un nuevo carril por sentido: En dirección Valencia, se añadirá un tercer carril por la mediana hasta el p.k. 22+500 y por el exterior hasta el p.k. 25+000. En sentido Madrid, la ampliación se hará por el exterior desde el p.k. 25+200 al 15+350.
• Creación de un cuarto carril de trenzado: Para facilitar las incorporaciones y salidas, se proyecta un cuarto carril en sentido Valencia entre los kilómetros 15+800 y 19+100.
• Rectificación del trazado y ampliación del viaducto del Jarama: Se corregirá el trazado del tronco principal entre los kilómetros 17+300 y 19+100 en ambos sentidos. Esta actuación incluye la ampliación del viaducto existente sobre el río Jarama (p.k. 20+200), una de las obras más delicadas desde el punto de vista ambiental al afectar a la Red Natura 2000.
Además, el tramo de mejora 5 (del p.k. 26+300 al 29+000), ya en el límite de Arganda, se centrará en la adaptación a la normativa de los carriles de cambio de velocidad y las cuñas del enlace situado en el p.k. 28+400. El Ayuntamiento de Arganda del Rey participó en el proceso de consultas, emitiendo un informe que fue incorporado al expediente.
Un proyecto condicionado por la protección ambiental
La Declaración de Impacto Ambiental (DIA) no es un cheque en blanco. La resolución establece un riguroso conjunto de condiciones para proteger el medio ambiente, fruto del análisis técnico y de los informes de diversas administraciones, como la Confederación Hidrográfica del Tajo o la Dirección General de Biodiversidad de la Comunidad de Madrid.
1. Protección de la vegetación y los Hábitats de Interés Comunitario (HIC): El proyecto afectará a importantes ecosistemas, destacando la eliminación de unas 31 hectáreas del HIC prioritario 1520 (vegetación gipsícola ibérica). La Comunidad de Madrid consideró insuficientes las medidas compensatorias iniciales. Por ello, la resolución final obliga al promotor a elaborar un proyecto específico que garantice la recuperación efectiva del 100% de la superficie de HIC afectada. Además, se ha optado por la «Alternativa 2» en la rectificación de una curva en Perales de Tajuña (tramo 7) para evitar la destrucción de un valioso encinar.
2. Medidas para la fauna y contra el efecto barrera: La autovía atraviesa hábitats de especies protegidas como el águila imperial ibérica, el milano real o la nutria. Para mitigar el «efecto barrera», el proyecto contempla 40 estructuras de paso de fauna (nuevas o rehabilitadas) y vallados adaptados. Se obliga a seguir las prescripciones técnicas más actualizadas del Ministerio y a actuar en áreas prioritarias para la desfragmentación de hábitats. Además, se establecen restricciones temporales a las obras en periodos de cría, especialmente en zonas protegidas como la ZEPA «Cortados y Cantiles de los ríos Jarama y Manzanares».

3. Control del ruido y la contaminación: El impacto acústico es una de las principales preocupaciones para la población. El estudio reconoce que actualmente ya se superan los límites legales en 201 puntos, especialmente en Madrid y Fuentidueña de Tajo. El proyecto, con la nueva variante, reduciría los incumplimientos a 114. Para mitigarlos, se instalarán 39 pantallas acústicas y se aislarán las fachadas de 25 edificios de uso sensible (residencial, sanitario y educativo). La Asociación de Vecinos de Santa Eugenia «La Colmena» ha considerado estas medidas insuficientes, solicitando pantallas de tipo túnel.
4. Hidrología y patrimonio cultural: Las obras cruzarán cauces tan importantes como los ríos Jarama, Tajuña y Tajo. La Confederación Hidrográfica del Tajo ha impuesto un estricto condicionado para el diseño de las obras de drenaje y la protección de la calidad del agua. En cuanto al patrimonio, se han identificado 22 yacimientos arqueológicos y varios hallazgos nuevos, por lo que se exigirá un seguimiento arqueológico intensivo durante todos los movimientos de tierra.
Siguientes pasos: de anteproyecto a realidad
Con esta Declaración de Impacto Ambiental favorable, el anteproyecto puede ser aprobado definitivamente. El siguiente paso será la redacción de los proyectos de construcción, donde se deberán detallar y presupuestar todas las medidas preventivas, correctoras y compensatorias exigidas en la resolución.
Un robusto Programa de Vigilancia Ambiental (PVA) supervisará el cumplimiento de estas condiciones tanto en la fase de obras como durante los primeros diez años de explotación, con especial atención a la efectividad de los pasos de fauna y los niveles de ruido.
Protección de Espacios Naturales y Humedales
Gran parte de las actuaciones en Arganda se desarrollan dentro o en las inmediaciones de espacios protegidos de gran valor ecológico.
En Parque Regional del Sureste y Red Natura 2000, las obras entre los kilómetros 14 y 24, que atraviesan Arganda, afectan a la Zona Especial de Conservación (ZEC) “Vegas, Cuestas y Páramos del Sureste de Madrid” y a la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) “Cortados y Cantiles de los ríos Jarama y Manzanares”.
Para proteger estos espacios se prohíben los trabajos nocturnos y se paralizarán las obras más ruidosas entre el 1 de marzo y el 31 de agosto para no interferir con los periodos de cría de la fauna.
Además, se instalarán pantallas acústicas y se realizará un seguimiento del ruido para cumplir con los umbrales establecidos en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) del Parque.
Cualquier actuación que afecte a estos espacios deberá ser remitida a la Dirección General de Biodiversidad y Gestión Forestal de la Comunidad de Madrid para su valoración previa.
En la Laguna de las Madres, el documento identifica este enclave como un humedal catalogado que podría verse afectado por su proximidad al trazado. Las medidas generales de protección de la hidrología, como el control de la escorrentía y la prevención de vertidos, son clave para su conservación.
En el río Jarama, la ampliación del viaducto (p.k. 20+200) es una de las obras más sensibles y cuenta con medidas específicas.
Así, se realizarán controles fisicoquímicos del agua antes, durante y después de las obras para detectar cualquier alteración. Además, se instalarán balsas de decantación y barreras de sedimentos para evitar la contaminación por arrastres o vertidos accidentales.
Una vez finalizada la construcción, el promotor está obligado a retirar las estructuras temporales (como ataguías) y restaurar la morfología original del río y la vegetación de ribera afectada.
El diseño de la ampliación del viaducto debe minimizar la afección a los bosques de ribera, catalogados como Hábitats de Interés Comunitario (HIC 92D0 y 92A0), evitando en lo posible la eliminación de vegetación.
Protección de la fauna
El Tramo 4, que incluye Arganda, ha sido identificado como un área prioritaria para reducir la fragmentación de hábitats.
De este modo, se obliga a replantear los diseños de los pasos de fauna para mejorar la conectividad ecológica y reducir el efecto barrera de la autovía.
Dentro de la ZEPA “Cortados y Cantiles de los ríos Jarama y Manzanares” se deberá instalar al menos un paso superior multifuncional acondicionado para el paso de aves y murciélagos.
Se exige, a su vez, habilitar al menos una obra de drenaje transversal en el Tramo 4 para el uso específico de mamíferos como la nutria y mejorar la cobertura vegetal en la ribera del Jarama para favorecer su presencia.
En cuanto a la flora, se decretan medidas preventivas muy concretas, como prospecciones botánicas obligatorias, de manera que antes de iniciar las obras, se deberán realizar prospecciones específicas en los tramos 4 y 5 para localizar y proteger poblaciones de varias especies de flora protegida, entre las que se incluyen Glycyrrhiza glabra, Senecio auricula, Potamogeton perfoliatus, Nepeta hispanica, Lepidium cardamines, Juniperus thurifera y Quercus suber, entre otras.








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