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La descontaminación de la ‘laguna tóxica’ de Arganda consta de cuatro fases (Foto: Comunidad de Madrid).

El proyecto de recuperación ambiental de la ‘Laguna del aceite’ de Arganda del Rey continúa en marcha. La Comunidad de Madrid, a través de su Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad, ha extraído ya 42.346 toneladas de residuos de la laguna principal, ubicada en el Parque Regional del Sureste.

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Debido a su ingente volumen, los materiales retirados han sido cargados y transportados en más de 1.700 camiones cisterna. Con el ‘chapapote’ extraído se han obtenido, hasta el momento, más de 60 millones de kilovatios hora de energía a través de combustible alternativo, que es el equivalente a la energía total (térmica y eléctrica) consumida por 17.416 hogares españoles en un año. De este modo, el Gobierno regional apuesta por un modelo de economía circular y por la revalorización de estos residuos que han contaminado un entorno privilegiado del sureste madrileño.

Fases de recuperación de la laguna

La descontaminación de la también conocida como ‘laguna negra’ tendrá una duración aproximada de diez años y cuenta con un presupuesto aproximado de 14 millones de euros. Comenzó en 2014, con la extracción y valoración energética de la fracción bombeable del crudo, y se completó en 2018.

En la actualidad nos encontramos en la mitad de la segunda fase, en la que se prevén extraer 20.000 toneladas más de residuos mediante medios mecánicos (palas excavadoras, cucharas…).

En esta etapa, se están extrayendo los residuos de la parte más profunda de la laguna principal (al lado hay otra más pequeña), que se irá rellenando con tierras y materiales granulares limpios cuando quede totalmente descontaminada. Esta operación es más compleja, porque en esta parte,el residuo es mucho más denso y viscoso. Además, se ha construido una pantalla impermeabilizante de cemento rodeando el perímetro de la laguna, con una profundidad de entre 10 y 15 metros. Esto permitirá bombear el agua subterránea que se encuentre dentro del recinto interior determinado por la pantalla, y se podrá trabajar en seco para la extracción de los residuos de la parte más profunda de la laguna. También se ha construido, in situ, la planta de dosificación y mezcla para adecuar el transporte del material extraído. Paralelamente, se va a comenzar a extraer los residuos sólidos de la laguna sureste (la de menor tamaño), también por medios mecánicos.

La fase actual es más compleja porque el residuo de las partes más profundas es más denso y viscoso. (Foto: Comunidad de Madrid).

Las actuaciones continuarán con una tercera fase (2021-2023), cuando se intervenga en la remediación y adecuación de los suelos contaminados, y con la última (hacia 2024), momento en el que se espera alcanzar la restauración ecológica del entorno.

La mayor restauración en Europa de un entorno natural contaminado

La intervención que la Comunidad de Madrid está desarrollando en la laguna de Arganda, en colaboración con Tragsa, compañía especializada en soluciones integrales, se considera “una de las actuaciones más relevantes del Ejecutivo regional por su envergadura y repercusión en el bienestar de los ciudadanos y en el cuidado del medio natural” y pasa por ser “la mayor restauración ejecutada en Europa de un espacio natural contaminado por hidrocarburos”, asegura la Consejería de Medio Ambiente en un comunicado.

Con esta iniciativa, se pretende dar una segunda vida a los residuos extraídos, evitando la emisión de más de 20.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2), lo que equivale a lo emitido por más de 7.300 vehículos ligeros en un año.

La restauración del emplazamiento busca recuperar el equilibrio ecológico en un entorno de 6,41 hectáreas, enclavado en el Parque Regional del Sureste y que forma parte de la Red Natura 2000.

Según Medio Ambiente, es la mayor restauración realizada en Europa de un entorno natural contaminado. (Foto: Comunidad de Madrid).

Antecedentes de la contaminación de ambas lagunas

La laguna de Arganda, ubicada en el paraje de La Esperilla, muy cerca de La Poveda y de la Laguna de las Madres, se originó en el socavón que dejó una antigua gravera de extracción de áridos.

Para la Asociación Ecologista del Jarama “El Soto”, todo comenzó en 1989, cuando la empresa Ulibarri, del grupo Piqsa, dedicado al reciclaje de aceites e hidrocarburos, eligió este entorno para el vertido de sus residuos durante varias décadas. La compañía ya extinguida vertía sulfonatos de petróleo procedentes de su actividad en las dos lagunas, conformando: una balsa principal de materiales contaminantes de una superficie aproximada de 12.750 metros cuadrados; y una laguna de menor superficie (la laguna sureste), de unos 2.000 metros cuadrados de superficie.

Según los estudios realizados por los técnicos de Medio Ambiente, son más de 50.000 metros cúbicos de material contaminante, equivalente a 20 piscinas olímpicas, y 33.000 metros cúbicos de suelo contaminado, equivalente a 390 camiones tráiler, por un residuo muy difícil de gestionar por su acidez y por la interacción con el suelo durante tantos años.

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