De la iglesia de San Juan Bautista a las trincheras del Jarama: el patrimonio protegido de Arganda del Rey

por | Abr 1, 2026

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La Comunidad de Madrid protege aquellos elementos que destacan por su valor histórico, artístico, paisajístico o etnográfico mediante las figuras de Bien de Interés Cultural (BIC) y Bien de Interés Patrimonial (BIP). 

En toda la región existen cerca de 4.000 bienes con algún tipo de protección, desde edificios monumentales hasta paisajes culturales o tradiciones vinculadas al territorio.

En Arganda del Rey, el patrimonio protegido se articula a través del Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos, integrado en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). 

Este inventario municipal identifica alrededor de 170 bienes, que abarcan desde monumentos y arquitectura histórica hasta infraestructuras ganaderas, yacimientos arqueológicos y espacios naturales de alto valor ecológico.

El catálogo establece tres niveles de protección —específico, especial y general—, con el objetivo de garantizar la conservación de los elementos estructurales, las fachadas y aquellos componentes singulares que forman parte de la identidad histórica del municipio.

La iglesia de San Juan Bautista, el único Bien de Interés Cultural de Arganda

La pieza central del patrimonio histórico de Arganda del Rey es la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, el único elemento del municipio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento. 

El templo actual fue construido entre 1690 y 1714, aunque se levanta sobre una iglesia anterior de finales del siglo XV.

Situada en la plaza de la Constitución, frente al ayuntamiento, la iglesia constituye uno de los edificios más emblemáticos del casco histórico. Su torre de planta cuadrada y 57 metros de altura domina el perfil urbano y la convierte en uno de los elementos arquitectónicos más reconocibles de la ciudad.

Interior de la iglesia de San Juan Bautista (foto: Diario de Arganda)
Interior de la iglesia de San Juan Bautista (foto: Diario de Arganda)

El interior se organiza en tres naves que desembocan en un crucero coronado por una gran cúpula con tambor, mientras que en el exterior el edificio presenta un conjunto de volúmenes diversos sostenidos por contrafuertes de ladrillo. 

Los muros combinan mampostería y ladrillo siguiendo el llamado aparejo toledano, sobre un zócalo de piedra de Colmenar.

Una de las particularidades del templo es su orientación norte-sur, poco habitual en las iglesias cristianas. Esta disposición responde al aprovechamiento de parte de la estructura del templo anterior, lo que condicionó el trazado final del edificio.

El acceso principal se abre hacia la plaza mediante una portada de piedra con arco central flanqueado por pilastras toscanas, coronada por un frontón triangular con una hornacina central que posiblemente albergó la imagen del santo titular.

Además de su valor arquitectónico, el entorno del templo conserva elementos históricos de gran interés. En el espacio que hoy ocupa el pórtico occidental se encontraba el antiguo cementerio de la villa, utilizado hasta el siglo XIX, antes de la construcción del cementerio municipal.

Un patrimonio urbano marcado por las bodegas y la arquitectura tradicional

Más allá del único BIC del municipio, el catálogo municipal protege numerosos elementos vinculados a la historia urbana y económica de Arganda del Rey.

Entre ellos destacan las bodegas históricas excavadas bajo el casco urbano, un reflejo de la importancia que tuvo la producción de vino durante siglos. 

El catálogo incluye inmuebles como la Bodega de la calle Real 38, la Bodega y Casona de la calle Real 58 o las situadas en calles como Silos, Solanilla o Juan XXIII.

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Estas construcciones suelen conservar cuevas abovedadas, galerías subterráneas y sistemas tradicionales de almacenamiento, que constituyen uno de los testimonios más relevantes de la actividad vinícola que marcó la economía local durante generaciones.

El patrimonio civil también ocupa un lugar destacado dentro del inventario municipal. Elementos como la Fuente Nueva, la Casa del Obispo o la Casa del Rey forman parte de este conjunto de edificios que reflejan la arquitectura representativa de épocas pasadas y la evolución institucional del municipio.

En el ámbito religioso, el catálogo incluye enclaves como la Ermita de San Roque y el propio casco histórico de Arganda del Rey, reconocido además como yacimiento arqueológico, lo que pone de manifiesto el valor histórico del subsuelo del centro urbano.

La huella de la Guerra Civil y los yacimientos arqueológicos

Arganda del Rey conserva también uno de los conjuntos de arquitectura militar más relevantes de la Comunidad de Madrid, vinculado a la Batalla del Jarama, uno de los episodios más significativos de la Guerra Civil española.

El catálogo del PGOU incluye diversas estructuras defensivas, como el puesto de mando y las trincheras del paraje de El Milano, así como las posiciones republicanas de Valdeparaíso I.

A estos elementos se suman observatorios, búnkeres y nidos de ametralladora, distribuidos en enclaves como Vilches, la Cuesta de la Radio o la Loma de la Sima, que forman parte del sistema defensivo levantado durante el conflicto.

En el ámbito arqueológico, el municipio alberga yacimientos de distintas épocas. Uno de los más destacados es La Ladronera, donde se han documentado materiales que abarcan desde bifaces de cuarcita hasta restos de asentamientos humanos. Otros enclaves relevantes son Los Acirates, Las Monjas, Valdocarros IV y V o La Calera.

Las ermitas de Valtierra y Vilches también ocupan un lugar destacado en este catálogo municipal, ambas catalogadas en el PGOU con la doble protección de Bien de Interés Patrimonial (BIP) y Yacimiento Arqueológico (YAC).

Vías pecuarias y espacios naturales protegidos

El catálogo municipal también presta atención al patrimonio etnográfico y natural. Entre los elementos protegidos figuran 17 vías pecuarias que atraviesan el término municipal, todas ellas bajo un régimen de protección específico.

Entre las más destacadas se encuentran la Vereda Carpetana, la Colada de las Calcavillas o la Colada de San Sebastián, antiguos caminos ganaderos que formaban parte de las rutas tradicionales de trashumancia.

Asociados a estos itinerarios se conservan abrevaderos y descansaderos históricos, como los de la Fuente de la Granadera, la Fuente del Valle, el Pozo Perales o Vilches, que servían de apoyo a los rebaños en su tránsito por el territorio.

La protección patrimonial se extiende también al entorno natural. Parte del término municipal se integra en la Red Natura 2000, concretamente en la Zona de Especial Conservación “Vegas, cuestas y páramos del sureste” y en la Zona de Especial Protección para las Aves “Cortados y Cantiles de los ríos Jarama y Manzanares”.

Asimismo, el municipio protege más de 333 hectáreas de montes preservados, con masas de encinar, enebral y coscojar situadas al este del término municipal.

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